Investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña y de instituciones colaboradoras informan que nanopartículas "supramoleculares" diseñadas restauraron aspectos de la función de la barrera hematoencefálica en ratones modelo con Alzheimer, reduciendo rápidamente la proteína amiloide-β cerebral y produciendo mejoras en las pruebas de comportamiento y memoria.
Un equipo internacional de investigación presentó resultados en ratones que sugieren que un enfoque basado en la nanotecnología podría ayudar al cerebro a eliminar proteínas de desecho vinculadas al Alzheimer al actuar sobre la barrera hematoencefálica (BHE), una interfaz protectora que regula lo que entra y sale del cerebro.
Según un resumen de investigación publicado por el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) y difundido por ScienceDaily, los científicos diseñaron nanopartículas bioactivas—descritas como "fármacos supramoleculares"—con el objetivo de modular el transporte a través de la BHE en lugar de servir simplemente como vehículos para fármacos. El trabajo fue dirigido por investigadores del IBEC y del Hospital del Oeste de China de la Universidad de Sichuan, con colaboradores en el Reino Unido, y fue publicado en la revista Signal Transduction and Targeted Therapy.
El estudio se centró en la proteína de transporte LRP1 de la BHE. En condiciones normales, la LRP1 puede unirse a la proteína amiloide-β (Aβ) y ayudar a desplazarla fuera del cerebro. Los investigadores informaron haber diseñado nanopartículas que imitan a las moléculas naturales que interactúan con la LRP1, con el fin de "reiniciar" esta vía de transporte y mejorar la eliminación de Aβ.
En experimentos realizados con ratones modificados genéticamente para desarrollar altos niveles de Aβ y deterioro cognitivo, los animales recibieron tres dosis de nanopartículas. El equipo informó que el nivel de Aβ cerebral disminuyó entre un 50% y un 60% una hora después de la inyección. En experimentos de seguimiento más largos descritos en el resumen, los investigadores reportaron un mejor rendimiento en las pruebas de comportamiento y memoria meses después del tratamiento, incluyendo un caso en el que un ratón tratado de mayor edad se comportó posteriormente de manera similar a un ratón sano en las pruebas utilizadas.
Los investigadores advirtieron que los hallazgos se limitan a modelos animales y que muchos enfoques contra el Alzheimer que resultan prometedores en ratones no se traducen en tratamientos humanos efectivos.