La Cámara de Representantes aprobó el 30 de abril una medida que financia la mayor parte de las operaciones del Departamento de Seguridad Nacional, poniendo fin a un cierre de la agencia de 76 días —el más largo en la historia de los Estados Unidos— que comenzó a mediados de febrero. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) siguen sin recibir fondos en medio de las continuas disputas partidistas sobre las reformas migratorias.
Mediante votación a viva voz, la Cámara aprobó un plan respaldado por el Senado desde finales de marzo, reabriendo agencias como la TSA y el Servicio Secreto. Esto sucede tras un parche de financiación a corto plazo a principios de febrero que expiró, prolongando el cierre vinculado a las mortales acciones de aplicación de la ley federal en Minneapolis (la Operación Metro Surge, que resultó en la muerte de los ciudadanos Renee Good y Alex Pretti). Las demandas de los demócratas respecto a las cámaras corporales, la prohibición de cubrirse el rostro y las órdenes judiciales chocaron con la resistencia republicana, que incluía presiones a favor de la Ley SAVE. Se espera un proceso por separado para el ICE y la CBP. La medida evita más interrupciones como la causada por agentes de la TSA sin cobrar que generaban largas filas, según informes de Fox News y NPR.