Una joven que trabajó como becaria durante un año en la cadena de tiendas Normal describe haber sido presionada para formar a nuevas contrataciones y criticada por tomar bajas por enfermedad. Afirma que se sintió fatal y que la experiencia la ha afectado profundamente. El director de Normal en Suecia pide disculpas e inicia una investigación interna.
Una estudiante de bachillerato trabajó como becaria en Normal durante un año en el área de ventas y atención al cliente. Se le encargó formar a las nuevas incorporaciones en la caja registradora, a pesar de que se le negó un puesto de trabajo permanente. "Sentía que me presionaba más a mí que a los empleados", comenta sobre la gerente de la tienda.
A menudo había entre cinco y seis becarios a la vez, y los nuevos reemplazaban a los que se iban. Sus compañeros le brindaban apoyo, incluso cuando la gerente le puso un apodo inapropiado. Cuando envió un mensaje de texto una mañana para informar sobre una baja por enfermedad, la gerente respondió: "¿Sabes lo que he dicho sobre estos mensajes tarde? Probablemente ya sentías algo ayer".
Después de eso, se sintió tan mal que ni siquiera pudo asistir a clase. "Me sentía fatal", afirma, y ahora tiene una mejor beca con menos presión. La experiencia le ha generado ansiedad ante futuras solicitudes de empleo.
El director de Normal en Suecia, Jan Nyberg, escribe en un correo electrónico que los testimonios no se ajustan a las directrices de la empresa, que establecen que los becarios nunca deben reemplazar al personal fijo. "Las prácticas en NORMAL deben ser educativas y seguras", declara. La empresa está iniciando una amplia revisión interna de sus rutinas y personal.