Una nueva investigación revela que dos configuraciones específicas de la corriente en chorro son responsables de las olas de calor que duran dos semanas o más en Europa occidental. Los hallazgos provienen del análisis de simulaciones de modelos climáticos y podrían mejorar la predicción de períodos prolongados de calor.
Científicos de la Universidad de Berna identificaron estos patrones tras estudiar 1900 olas de calor simuladas de larga duración. En los eventos de tipo I, la corriente en chorro forma una curva en forma de omega que atrapa las altas presiones sobre la región. Los eventos de tipo II implican un desplazamiento hacia los polos de la corriente en chorro, lo que desvía las tormentas hacia el norte mientras permite que el aire cálido fluya desde el sur.
El estudio señala que la ola de calor de junio en Europa, que causó la muerte de aproximadamente 20.000 personas, comenzó como un patrón de tipo II antes de cambiar a un tipo I. La actual ola de calor coincide en gran medida con la configuración de tipo I, según el investigador Duncan Pappert.
Los meteorólogos podrían utilizar estos patrones para emitir alertas más tempranas, permitiendo que las redes eléctricas y otras infraestructuras se preparen para una demanda alta y sostenida. La investigación aparece publicada en Environmental Research Letters.