Un estudio reciente de la Universidad de Miami sugiere que una inusual onda gravitacional detectada por LIGO podría representar la primera evidencia de un agujero negro primordial. Los investigadores señalan que un objeto de este tipo respaldaría la idea de que estos antiguos agujeros negros constituyen la materia oscura.
Nico Cappelluti, profesor asociado de la Universidad de Miami, y su estudiante de doctorado Alberto Magaraggia analizaron una señal registrada por LIGO a finales del año pasado. El evento involucró al menos a un objeto con una masa inferior a la del Sol, lo cual no encaja con los modelos estándar de formación de agujeros negros a partir de estrellas.
Su artículo, publicado en The Astrophysical Journal, concluye que la señal se explica mejor como un agujero negro primordial formado poco después del Big Bang. Los investigadores estiman que tales objetos deberían ser poco frecuentes, lo que coincide con el bajo número de detecciones hasta la fecha.
Cappelluti señaló que se necesitarán señales adicionales para la confirmación. Afirmó que LIGO ha proporcionado pruebas sólidas, pero que se requieren más observaciones para establecer la existencia de agujeros negros primordiales sin lugar a dudas.
El estudio también sugiere que estos objetos podrían representar una parte significativa de la materia oscura, el material invisible que se cree que compone la mayor parte de la masa del universo.