Los físicos han hallado una posible firma de materia oscura en los datos de la fusión de un agujero negro observada en 2019. La señal, conocida como GW190728, mostró patrones coherentes con la interacción de esta sustancia invisible con los objetos que colisionaban. Un nuevo modelo desarrollado por investigadores del MIT e instituciones asociadas hizo posible el análisis.
El equipo examinó 28 eventos claros de ondas gravitacionales provenientes de las tres primeras campañas de observación de la red LIGO-Virgo-KAGRA. Veintisiete señales coincidían con las expectativas de fusiones en el espacio vacío, pero GW190728 destacó sobre el resto. Los investigadores sugieren que los agujeros negros podrían haber atravesado una densa nube de materia oscura antes de chocar, lo que alteró las ondulaciones resultantes en el espacio-tiempo.