Científicos han confirmado que el instrumento MOMA del rover Rosalind Franklin puede distinguir versiones especulares de dos moléculas orgánicas estables que podrían preservar evidencia de vida pasada en Marte. La prueba también reveló una contaminación inesperada en muestras del meteorito Murchison.
Investigadores del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar, la Universidad de Gotinga y la Universidad de la Costa Azul probaron réplicas de los tubos capilares del MOMA. Separaron con éxito las formas quirales del pristano y el fitano, moléculas que podrían servir como biofirmas si alguna vez existió vida en el planeta rojo.
El rover Rosalind Franklin tiene programado comenzar sus operaciones en Marte en 2030 como parte de la misión ExoMars de la Agencia Espacial Europea. MOMA calentará muestras de roca y analizará los gases liberados para detectar desequilibrios entre moléculas especulares, las cuales los sistemas vivos suelen producir en cantidades desiguales.
Las pruebas en el meteorito Murchison, que cayó en Australia en 1969, mostraron cantidades iguales de ambas versiones especulares de las moléculas. Los científicos atribuyeron este patrón a contaminantes en aerosol derivados del petróleo encontrados durante el paso del meteorito a través de la atmósfera terrestre, en lugar de una contaminación biológica en el suelo.
"Si alguna vez existió vida en Marte, entonces moléculas como el pristano y el fitano representan importantes biofirmas moleculares que podrían haber sobrevivido hasta el día de hoy", afirmó el autor principal Guillaume Leseigneur, del Instituto Max Planck.