El rover Perseverance de la NASA ha detectado moléculas de carbono grandes y complejas en rocas del cráter Jezero que muestran patrones similares a la actividad microbiana antigua en la Tierra.
El rover entró en el afloramiento Bright Angel en 2024 cerca de un antiguo lecho de río. Fotografió rocas marcadas con patrones circulares oscuros de hasta un milímetro de ancho, conocidos como manchas de leopardo y semillas de amapola.
Utilizando el instrumento SHERLOC, los investigadores identificaron carbono macromolecular en estas rocas y en otra formación a 100 metros de distancia. Los compuestos aparecen junto a minerales de carbonato y sulfato que normalmente se forman en entornos ricos en agua.
Ashley Murphy, del Planetary Science Institute, señaló que en la Tierra este tipo de carbono es a menudo la única evidencia orgánica de vida microbiana pasada. Kyle Uckert, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, comentó que su presencia en todas las lutitas resultó sorprendente.
Los científicos advierten que aún no se pueden descartar fuentes no biológicas. Las muestras tendrían que regresar a la Tierra para un análisis detallado a fin de determinar cualquier origen biológico.