El administrador de la NASA, Jared Isaacman, afirmó que Blue Origin está logrando grandes avances en la recuperación tras la explosión de su cohete New Glenn el pasado 28 de mayo, la cual dañó la única plataforma de lanzamiento de la compañía.
Isaacman habló con los reporteros el miércoles y señaló que Blue Origin ha destinado recursos significativos a las tareas de limpieza en el Complejo de Lanzamiento 36A. Añadió que la Fuerza Espacial de los EE. UU. también ha estado involucrada en la planificación de la recuperación.
"La respuesta de Blue Origin a la situación es casi más que impresionante", dijo Isaacman. El plan preferido de la agencia sigue siendo lanzar la misión del módulo de aterrizaje lunar Endurance Mk. 1 a bordo del New Glenn antes de fin de año.
Isaacman mencionó que la NASA continúa monitoreando el cronograma y recibe actualizaciones diarias. "Tenemos margen hasta 2027 antes de empezar a preocuparnos", señaló, al tiempo que estudia opciones de lanzamiento alternativas como el Falcon Heavy de SpaceX o el Vulcan de United Launch Alliance.
El director ejecutivo de Blue Origin, Dave Limp, declaró que la compañía sigue investigando la anomalía, y los primeros análisis apuntan a la sección de popa de la primera etapa. La empresa planea utilizar una grúa para colocar el cohete sobre la base de lanzamiento en lugar de reconstruir toda la infraestructura de la plataforma.