La NASA ha adjudicado casi 720 millones de dólares en contratos para dos vehículos exploradores de una tonelada destinados al polo sur lunar y su entrega mediante un módulo de aterrizaje de Blue Origin, lo que indica un enfoque más limitado en comparación con los conceptos iniciales de bases a gran escala.
La agencia seleccionó a Astrolab (219 millones de dólares para el CLV-1) y a Lunar Outpost (220 millones de dólares para el Pegasus) para construir vehículos exploradores autónomos con un alcance de 200 km. Blue Origin recibió 280,4 millones de dólares para transportarlos con su módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, afirmó que estas adjudicaciones mantienen el impulso para un regreso tripulado que no ocurrirá antes de 2028. Los contratos se enmarcan ahora como un apoyo al desarrollo de una economía lunar, en lugar de la ambiciosa base lunar que se había planteado anteriormente.