La NASA ha contratado a una startup para lanzar una nave espacial robótica que atrapará al envejecido observatorio Swift y elevará su órbita antes de que descienda demasiado. El satélite de servicio Link tiene previsto volar en el último cohete Pegasus a finales de este mes.
Apenas 10 meses después de que la NASA contactara a tres empresas, Katalyst Space Technologies obtuvo el pasado septiembre un contrato de 30 millones de dólares para construir y lanzar la nave espacial Link. La misión tiene como objetivo engancharse a Swift con tres brazos robóticos y elevar el observatorio de vuelta a una altitud segura.
Swift fue lanzado en 2004 para detectar estallidos de rayos gamma, pero carece de propulsores. La resistencia aerodinámica ha reducido su órbita de 363 millas a 225 millas hasta la semana pasada. Los ingenieros esperan que la nave descienda por debajo de las 186 millas para octubre, momento a partir del cual un rescate no sería seguro.
Katalyst completó Link a tiempo para las pruebas de vacío térmico y vibración, y luego lo envió a las instalaciones de vuelo Wallops en Virginia. El cohete Pegasus XL que transporta a Link tiene previsto lanzarse el 27 de junio desde una aeronave sobre el Pacífico, cerca del atolón Kwajalein.
Los funcionarios de la NASA señalaron que el cronograma acelerado requirió omitir pasos estándar de adquisición y aceptar un mayor riesgo. "Considero esto un éxito desde ya, por el simple hecho de que vamos a intentarlo", afirmó Shawn Domagal-Goldman, director de la división de astrofísica de la NASA.