La NASA colabora con SpaceX y Blue Origin para simplificar los requisitos de sus sistemas de aterrizaje humano (Human Landing Systems) con el objetivo de lograr un alunizaje en 2028. Lori Glaze, jefa de exploración del espacio profundo de la NASA, señaló que ambas empresas han presentado propuestas para acelerar el desarrollo evitando órbitas complejas. Los funcionarios están analizando la compatibilidad con la nave espacial Orion.
La misión Artemis II de la NASA avanza sin contratiempos, con la cápsula Orion programada para reingresar a la atmósfera terrestre este viernes. La agencia ha contratado el Starship de SpaceX y el Blue Moon de Blue Origin como sistemas de aterrizaje humano (HLS, por sus siglas en inglés) para las misiones lunares. El año pasado, ambas empresas propusieron acelerar los plazos eliminando el requisito de la órbita de halo casi rectilínea (NRHO) alrededor de la futura estación Lunar Gateway. Desde entonces, la NASA ha eliminado dicha estipulación para reducir las demandas de combustible, conocidas como delta-V, necesarias para llegar a la superficie lunar y regresar. Glaze señaló en una entrevista que las órbitas más bajas benefician a los módulos de aterrizaje, pero aumentan las exigencias para Orion, lo que requiere un cuidadoso equilibrio de energía e interacciones térmicas. Añadió: “Tenemos sus propuestas. Cada una ha presentado buenas propuestas. Se lo han tomado muy en serio”. Los cambios propuestos incluyen el acoplamiento en órbita terrestre baja para 2027 y la simplificación de las operaciones en superficie, como los sistemas de comunicación y los límites de distancia de la tripulación respecto al módulo de aterrizaje para reducir la masa. Glaze expresó su confianza al afirmar: “Creo que realmente hemos visto un compromiso real para intentar lograrlo... tanto por parte de Blue como de SpaceX”. Los hitos clave de este año incluyen la demostración de transferencia de propelente en vuelo de SpaceX, retrasada pero aún prevista para más adelante, y el lanzamiento del Blue Moon Mk. 1 de Blue Origin para probar la propulsión, la guía, la navegación y el aterrizaje en condiciones lunares. Una demostración lunar no tripulada seguiría a la misión Artemis III. La NASA también está evaluando si utilizar su última Etapa de Propulsión Criogénica Interina en Artemis III o reservarla para Artemis IV.