Cincuenta y ocho años después de la órbita lunar de Apolo 8, la NASA está lista para lanzar Artemis II, un sobrevuelo tripulado que llevará a los astronautas más lejos de la Tierra que nunca antes. La misión probará tecnologías clave para futuros aterrizajes lunares y marcará un paso hacia una base permanente en la Luna. La tripulación, actualmente en cuarentena, incluye al comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y a las especialistas de misión Christina Koch y Jeremy Hansen.
La misión Artemis II representa un momento pivotal en el renovado impulso de la NASA hacia el espacio profundo. Programada como el primer vuelo tripulado del cohete Space Launch System (SLS) y la nave espacial Orion, enviará a cuatro astronautas en un viaje de diez días alrededor de la Luna. A diferencia de los aterrizajes del programa Apolo, este sobrevuelo se centra en ampliar los límites de la exploración humana, con la tripulación viajando aproximadamente 4.600 millas más allá del lado lejano de la Luna, superando todos los récords anteriores de la era Apolo. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, destacó su importancia, afirmando: «58 años después del histórico viaje de Apolo 8 alrededor de la Luna, la NASA regresa». Este viaje se basa en el legado de los 12 hombres que pisaron la superficie lunar entre 1969 y 1972. Esos astronautas de Apolo incluyeron a Neil Armstrong y Buzz Aldrin (Apolo 11), Pete Conrad y Alan Bean (Apolo 12), Alan Shepard y Edgar Mitchell (Apolo 14), David Scott y James Irwin (Apolo 15), John Young y Charles Duke (Apolo 16), y Harrison Schmitt y Gene Cernan (Apolo 17). Detalles como los golpes de golf lunar de Shepard y la foto familiar de Duke añaden toques personales a ese capítulo histórico. Artemis II sirve como precursor crucial de Artemis III, planeada para aterrizar humanos en el Polo Sur de la Luna. El programa Artemis más amplio busca establecer una presencia sostenible en la superficie lunar para 2028, pasando de misiones robóticas y de corto plazo pasadas a una habitabilidad humana a largo plazo. Con la tripulación ahora en cuarentena para prepararse, este vuelo subraya el compromiso continuo de Estados Unidos con el liderazgo espacial, uniendo logros pasados con ambiciones futuras en otro mundo.