Hace diez años, el 21 de diciembre de 2015, SpaceX logró un hito al aterrizar con éxito el primer estadio de su cohete Falcon 9 tras un lanzamiento orbital, marcando un punto de inflexión en la cohetería reutilizable. El evento siguió a la recuperación de la empresa tras un devastador fallo a principios de ese año. Este aniversario destaca el dramático regreso detallado en el libro 'Reentry' de Eric Berger.
En junio de 2015, SpaceX sufrió un importante revés cuando su cohete Falcon 9 se desintegró 2 minutos y 19 segundos después del inicio de la misión CRS-7, que transportaba carga de la NASA a la Estación Espacial Internacional. El fallo, que resultó en la pérdida de la nave Dragon y 118 millones de dólares en suministros, se debió a un defective extremo de varilla de acero inoxidable en un recipiente de presión composite enrollado con helio (COPV) dentro del tanque de oxígeno líquido. Esta pequeña pieza, clasificada para 10.000 libras de fuerza, se rompió bajo menos de 2.000 libras debido a defectos de material en una versión fundida más barata sustituida para reducir costes.
Hans Koenigsmann, entonces vicepresidente de Fiabilidad de Vuelos, lideró una investigación de cinco meses trabajando sin descanso. 'Siento que si soy responsable del riesgo, también lo soy cuando sale mal', dijo. La NASA atribuyó el incidente a un 'error de diseño' de SpaceX y un control de calidad inadecuado, criticando la falta de cribado para la pieza de grado industrial. El informe de SpaceX culpó al proveedor, pero Koenigsmann reconoció culpa compartida: 'SpaceX y el proveedor la cagaron'.
Sin desanimarse, SpaceX actualizó a la versión Falcon 9 Full Thrust, incorporando propelentes más densos al supercoolar oxígeno líquido y queroseno para un aumento de rendimiento del 8-10%. Este proceso de densificación, liderado por ingenieros como Phillip Rench, implicaba enfriar el oxígeno casi a estado sólido usando nitrógeno líquido, produciendo extraños gruñidos durante las pruebas. Elon Musk presionó agresivamente: 'Tenemos que enfriar más el oxígeno líquido'.
El 21 de diciembre de 2015, la misión Orbcomm-2 lanzó once satélites a órbita. Tras desplegar la carga útil, el primer estadio regresó y aterrizó erguido en la Zona de Aterrizaje 1 en la Estación de la Fuerza Aérea de Cape Canaveral, a pesar de temores iniciales de que las explosiones sónicas dañasen instalaciones cercanas. El general de la Fuerza Aérea Wayne Monteith aprobó el intento, notando los riesgos: 'La luz de disipación de tu carrera empieza a parpadear'. La sala de control estalló en vítores cuando el cohete se mantuvo firme, con Musk supuestamente 'delirante de alegría'.
Este éxito, tras meses de intenso trabajo en recuperación, actualizaciones, densificación y preparativos para aterrizajes terrestres, validó la visión reutilizable de SpaceX. Como reflexionó Koenigsmann, 'Es difícil describir lo épico que fue este regreso tras nuestro primer fallo de lanzamiento de Falcon 9'. El evento salvó a la empresa de un posible colapso y allanó el camino para más de 100 lanzamientos posteriores desde el lugar.