Un potente terremoto de magnitud 8,8 golpeó frente a la península de Kamchatka, en Rusia, el 29 de julio de 2025, desatando un enorme tsunami en el Pacífico. El satélite SWOT de la NASA capturó imágenes de alta resolución sin precedentes de las olas, mostrando que eran mucho más intrincadas y dispersas de lo esperado. Este descubrimiento desafía los modelos tradicionales del comportamiento de los tsunamis y podría mejorar las predicciones futuras.
El terremoto del 29 de julio de 2025 en la zona de subducción de Kuril-Kamchatka registró una magnitud de 8,8, clasificándose como el sexto más grande a nivel mundial desde 1900. Generó un tsunami que se propagó por el océano Pacífico, pero en lugar de propagarse como una sola ola estable, el evento mostró una complejidad sorprendente.
El satélite Surface Water Ocean Topography (SWOT), lanzado en diciembre de 2022 por la NASA y el Centre National d'Etudes Spatiales de Francia, registró afortunadamente la primera trayectoria basada en el espacio de alta resolución de este importante tsunami de zona de subducción. Los investigadores, liderados por Angel Ruiz-Angulo de la Universidad de Islandia, publicaron sus hallazgos en The Seismic Record.
"Pienso en los datos de SWOT como un nuevo par de gafas", dijo Ruiz-Angulo. "Antes, con los DART solo podíamos ver el tsunami en puntos específicos en la inmensidad del océano... Ahora, con SWOT, podemos capturar una franja de hasta unos 120 kilómetros de ancho, con datos de alta resolución sin precedentes de la superficie del mar."
Al integrar las observaciones de SWOT con datos de las boyas Deep-ocean Assessment and Reporting of Tsunamis (DART), el equipo descubrió que las olas se extendieron, interactuaron y dispersaron de maneras que contradecían la visión arraigada de los grandes tsunamis como "no dispersivos". Las simulaciones que incorporaban dispersión coincidían mejor con las observaciones.
"Los datos de SWOT para este evento han desafiado la idea de que los grandes tsunamis son no dispersivos", explicó Ruiz-Angulo. El análisis también refinó la fuente del terremoto: la rotura se extendió unos 400 kilómetros, más larga que los 300 kilómetros estimados previamente, basándose en discrepancias en los tiempos de llegada del tsunami a los medidores DART.
El coautor Diego Melgar, de la Universidad de Oregón, enfatizó el valor de combinar tipos de datos. "Es realmente importante que mezclemos tantos tipos de datos como sea posible", señaló, destacando el progreso desde el terremoto de Tohoku de 2011.
Esta zona tiene un historial de eventos masivos, incluido un terremoto de magnitud 9,0 en 1952 que impulsó el sistema de alerta de tsunamis del Pacífico, que alertó a las regiones durante el incidente de 2025. Ruiz-Angulo espera que tales datos satelitales puedan algún día mejorar las previsiones en tiempo real.
Los hallazgos sugieren que los modelos actuales omiten los efectos dispersivos, lo que podría afectar las evaluaciones de impacto costero.