Una joven de 15 años en Nepal experimentó la aparición de grandes queloides gomosos en sus cicatrices de varicela, en lo que los médicos describen como apenas el sexto caso documentado en todo el mundo. Los crecimientos aparecieron repentinamente en su mandíbula, pecho, abdomen y flancos después de que se recuperara de la infección. Su caso aparece en la revista Clinical Case Reports.
La adolescente contrajo varicela, diagnóstico confirmado en una clínica y tratado con el antiviral aciclovir. Varias semanas después, a medida que sus costras cicatrizaban, surgieron cinco nódulos firmes en diversas partes de su cuerpo. El más grande, situado en el pecho, medía 4 por 4 centímetros. Los médicos diagnosticaron queloides eruptivos, una complicación poco frecuente en la que la cicatrización de una herida se descontrola y produce un exceso de colágeno debido a la hiperactividad de los fibroblastos. La genética y el tono de piel pueden influir, aunque el desencadenante exacto provocado por la varicela sigue sin estar claro, señalaron sus médicos en el informe publicado esta semana en Clinical Case Reports. Observaron los crecimientos durante tres meses y determinaron que estaban estables, sin una expansión rápida. El tratamiento presenta desafíos: la cirugía conlleva riesgos de recurrencia de hasta el 100 por ciento, mientras que opciones como la crioterapia, el láser o los corticosteroides tienen limitaciones. Ante los costos y sus propias preferencias, la adolescente, por lo demás sana, optó por tratar el picor y el dolor con antihistamínicos y paracetamol, renunciando a intervenciones agresivas. La prevención de la varicela sigue siendo sencilla, ya que dos dosis de la vacuna contra la varicela ofrecen un 97 por ciento de protección desde su introducción en los Estados Unidos en 1995.