Ollie Bearman se clasificó decimosexto para el Gran Premio de Canadá después de que Haas tuviera dificultades para adaptar sus nuevos pontones y suelo al irregular circuito de Montreal. Las actualizaciones tenían como objetivo aumentar la carga aerodinámica, pero hicieron que el VF-26 fuera difícil de conducir. Bearman comenzó la carrera al sprint desde el pitlane tras realizar cambios en la configuración.
Bearman describió el fin de semana como una búsqueda constante de equilibrio. Señaló que el equipo ha ido a remolque y consideró que la clasificación fue la primera sesión en la que pudo llevar el coche al límite sin problemas importantes, como el bloqueo de los neumáticos delanteros. El británico destacó que el nuevo paquete ofrecía un rendimiento potencial, pero generó características complicadas en los baches y bordillos del circuito.