Ariel Hidalgo advierte contra confiar ciegamente en las promesas de representantes de un poder extranjero para el futuro de Cuba, trazando paralelos con eventos recientes en Venezuela. Argumenta que el levantamiento espontáneo del 11 de julio marcó el inicio de un nuevo proceso revolucionario que podría llevar a un cambio radical.
En un artículo de opinión publicado en Havana Times, Ariel Hidalgo analiza las similitudes entre la situación actual en Venezuela y lo que podría ocurrir en Cuba. Describe cómo, tras la captura de Nicolás Maduro hace casi dos meses, Delcy Rodríguez asumió la presidencia con la aprobación de Washington, junto con una liberación lenta de presos políticos sin garantías, la persistencia de estructuras dictatoriales y el control de Donald Trump sobre el petróleo venezolano, incluyendo una fotografía suya como presidente de Venezuela.
Hidalgo expresa preocupación por un posible 'toma de poder amistosa de Cuba' similar, especialmente ante informes de un gabinete compuesto por figuras del régimen. Aunque no quiere ser un aguafiestas y cree que la libertad de Cuba está más cerca que nunca, insta a no confiar ciegamente en tales promesas.
Destaca el levantamiento del 11 de julio de 2021, que no fue organizado por disidentes, la CIA ni cubanos en Miami, sino que surgió espontáneamente y sacudió los cimientos del poder. A pesar de la represión y sentencias draconianas, Hidalgo lo considera una victoria política que inició un proceso pre-revolucionario, comparable al de los años 1950, que duró cinco años y medio desde el asalto al Moncada hasta la huida del dictador. Este proceso en Cuba lleva casi cinco años.
El autor sostiene que no ha habido cambios radicales en Cuba por mucho tiempo; solo reformas superficiales que preservan un sistema fallido. El régimen teme al pueblo, y las manifestaciones despertaron conciencias. Para evitar una explosión social, Hidalgo sugiere que el gobierno libere a todos los presos políticos y dialogue con los disidentes, quienes representan al pueblo, en lugar de medidas represivas como cortar internet o arrestos, que no detendrían protestas espontáneas. Si no pueden detener la revolución desde abajo, deberían unirse a ella desde arriba.