A 200 días del fin del gobierno de Gustavo Petro, la ejecución presupuestal del Presupuesto General de la Nación (PGN) registra las cifras más bajas en dos décadas. Hasta noviembre de 2025, el promedio de ejecución es del 72,9%, por debajo del promedio del siglo de 74,9%. Sectores como salud y educación lideran, mientras que transporte y presidencia quedan rezagados.
El 20 de enero de 2026 marca no solo el primer año del gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, sino también los últimos 200 días del mandato de Gustavo Petro en Colombia. Este período ha estado marcado por el fracaso de dos reformas tributarias en 2024 y 2025, destinadas a financiar 12 y 16,3 billones de pesos del PGN, respectivamente.
Según datos del Ministerio de Hacienda hasta noviembre de 2025, la ejecución del PGN alcanza el 74,2%, un aumento de 6,1 puntos porcentuales respecto a 2024, pero aún inferior al promedio histórico de este siglo, que es del 74,9%. El promedio durante el gobierno de Petro, considerando datos hasta noviembre, es del 72,9%, con ejecuciones anuales de 76,4% en 2023, 68,1% en 2024 y 74,2% en 2025. En contraste, el segundo mandato de Juan Manuel Santos registró el promedio más alto en 20 años, con 79,5%, seguido de sus primer mandato y el segundo de Álvaro Uribe Vélez, ambos en 74,6% sin incluir servicio de deuda.
De los 32 sectores con recursos del PGN, solo el 25% superó el promedio nacional de ejecución. Salud lideró con 87,6%, seguida de educación con 87,5% y el Sistema Integral de Verdad, Justicia y no Repetición (JEP) con 79,6%. Otros destacados incluyen la Fiscalía con 78,6%, Defensa y Policía con 78,3%, Igualdad y Equidad con 77,8%, Trabajo con 75,9% y Organismos de Control con 73%. En el extremo opuesto, Transporte registró solo 30,8%, Presidencia de la República 34,3% y la Registraduría Nacional 43,6%.
Para el PGN de 2025, con una apropiación de 526,7 billones de pesos, se comprometieron 448,1 billones (85,1%), se obligaron 407,8 billones (77,4%) y se pagaron 403,7 billones (76,6%). Los gastos de funcionamiento alcanzaron 80,2%, el servicio de la deuda 89,2% y la inversión solo 51,0%. Estas cifras reflejan desafíos en la implementación presupuestal durante el mandato de Petro.