Los investigadores atribuyen cada vez más una ola de asesinatos de alto perfil y violencia política en Estados Unidos a una forma contemporánea de nihilismo, en la que los atacantes expresan desprecio por la humanidad y un deseo de colapso de la civilización. Estos incidentes, incluidos tiroteos, una bomba y un ataque con drones planeado, desafían las etiquetas políticas o ideológicas tradicionales. La tendencia refleja frustraciones más amplias en la política estadounidense en medio de la desconfianza institucional y divisiones culturales.
Un artículo reciente en The Washington Post de Peter Whoriskey destaca cómo las fuerzas del orden y los fiscales federales están lidiando con agresores cuyas acciones carecen de una agenda clara. Como informa Whoriskey, 'los agresores en varios casos —tiroteos, una bomba, un ataque con drones planeado— resistieron las etiquetas y categorías familiares. No eran demócratas ni republicanos, ni militantes islamistas, ni antifa ni supremacistas blancos'. En cambio, sus manifiestos revelan 'desprecio por la humanidad y un deseo de ver el colapso de la civilización', lo que los funcionarios describen como 'una variante contemporánea del nihilismo, un renacimiento en línea de la postura filosófica que surgió en el siglo XIX para negar la existencia de verdades morales y significado en el universo'.