El movimiento por el derecho a reparar vivió un año significativo en 2025, con apoyo inesperado de grandes empresas tecnológicas, aranceles y desafíos económicos. Los defensores impulsan que los consumidores reparen sus propios electrónicos y equipos sin necesidad de permiso del fabricante. Aunque la iniciativa cuenta con amplio respaldo, los fabricantes de dispositivos siguen resistiéndose a perder el control sobre las reparaciones.
En 2025, el movimiento por el derecho a reparar marcó un período crucial, según un análisis de Wired. Este esfuerzo de base busca empoderar a los individuos para que reparen sus propios dispositivos, como smartphones y maquinaria agrícola, sin requerir aprobación de los fabricantes originales. El avance del movimiento se vio sorprendentemente ayudado por grandes empresas tecnológicas, nuevos aranceles a las importaciones y la recesión económica general, que resaltaron los costos de las políticas restrictivas de reparación.
El apoyo al derecho a reparar abarca grupos diversos, incluidos tecnólogos que valoran la innovación, agricultores que necesitan mantenimiento asequible de equipos y líderes militares preocupados por la fiabilidad de las cadenas de suministro. Políticos de ambos partidos principales de EE.UU. también han respaldado la causa, reflejando su atractivo bipartidista. Como señala un resumen, 'Es popular con casi todo el mundo, excepto las empresas que se benefician si las piezas, instrucciones y herramientas necesarias para reparar sus productos permanecen bajo llave.'
A pesar de este impulso, las corporaciones que dominan el ecosistema de reparaciones no ceden fácilmente. Mantienen un control estricto sobre piezas propietarias y actualizaciones de software, argumentando que las reparaciones no autorizadas podrían comprometer la seguridad y la protección. La tensión subraya un debate más amplio sobre los derechos de los consumidores frente a los intereses corporativos en una era de obsolescencia programada. A medida que las presiones económicas aumentan, los defensores del movimiento esperan que estos desarrollos conduzcan a una legislación más fuerte, haciendo las reparaciones más accesibles y sostenibles.