Dos legisladores de Massachusetts han presentado proyectos de ley en la legislatura estatal para obligar a las empresas a informar a los clientes sobre cuándo finalizará el soporte para dispositivos conectados. Las propuestas buscan mejorar la ciberseguridad y la protección al consumidor ante las crecientes preocupaciones por la obsolescencia de los dispositivos. Si se aprueban, la ley ayudaría a los compradores a planificar la vida útil confiable de sus aparatos.
El martes, dos legisladores de Massachusetts presentaron proyectos de ley separados en la Cámara y el Senado estatales, dirigidos a una frustración común entre los propietarios de dispositivos para el hogar inteligente y otros productos conectados. La legislación obligaría a los fabricantes a divulgar el cronograma para cuando cesen las actualizaciones de software, parches de seguridad y otros servicios de soporte para sus aparatos. Esta transparencia busca mitigar las vulnerabilidades de ciberseguridad que surgen cuando los dispositivos quedan obsoletos e sin soporte, dejándolos expuestos a exploits. Los impulsores surgen con la proliferación de dispositivos conectados a internet —desde termostatos inteligentes hasta rastreadores de fitness— que eleva las apuestas tanto para la privacidad individual como para la seguridad de redes más amplias. Al saber de antemano cuándo un producto 'quedará inactivo', los consumidores pueden tomar decisiones de compra informadas y prepararse para reemplazos sin interrupciones inesperadas. Los proyectos de ley enfatizan la protección al consumidor, permitiendo a los compradores evaluar cuánto tiempo pueden esperar que un dispositivo funcione de manera confiable antes de planificar su obsolescencia. Los proponentes argumentan que tales requisitos fomentarían la rendición de cuentas entre las empresas tecnológicas, incentivando períodos de soporte más largos o una comunicación más clara. Aunque los proyectos de ley están en etapas iniciales, representan un esfuerzo a nivel estatal para abordar lagunas en las regulaciones federales sobre la longevidad de los productos. Massachusetts, con su población versada en tecnología y proximidad a centros de innovación, podría establecer un precedente si las medidas ganan tracción.