En un conversatorio del Foro LR sobre talento, educación y productividad, Sebastián Trujillo, vicepresidente del Consejo Privado de Competitividad, enfatizó que la brecha educativa es el principal obstáculo para la competitividad en Colombia. Destacó que un trabajador colombiano genera solo US$18 por hora, frente a los US$70 del promedio de la OCDE. Además, señaló la paradoja de alto desempleo junto a la escasez de talento calificado en las empresas.
El conversatorio con Sebastián Trujillo se realizó en el marco del Foro LR: Talento, educación y productividad, donde el vicepresidente del Consejo Privado de Competitividad abordó las persistentes brechas educativas que limitan la productividad nacional. Trujillo subrayó la importancia de formar talento para fomentar la competitividad y el bienestar social, citando datos clave sobre el desempeño laboral.
Según sus declaraciones, un trabajador colombiano produce US$18 por hora, una cifra que contrasta drásticamente con los US$70 del promedio en los países de la OCDE. Esta disparidad, afirmó, se origina principalmente en deficiencias educativas. "En Colombia seis de cada diez empresas reporta no encontrar talento suficiente. Tenemos un alto desempleo y al mismo tiempo las empresas no consiguen gente. Esa es la brecha más importante", explicó Trujillo.
Para abordar este problema, Trujillo promovió la educación dual como una solución efectiva. "Estamos haciendo pilotos de educación dual y la evidencia sobre esto es abrumadora. Los jóvenes que pasaron por educación dual tienen un desempeño superior en las empresas", aseguró. Sin embargo, los resultados en las pruebas PISA revelan debilidades persistentes: Colombia obtiene bajos puntajes en matemáticas, comprensión lectora y ciencias, ubicándose en el último lugar de la tabla.
El directivo también resaltó desigualdades regionales, con mejores resultados educativos en el interior del país comparado con la periferia, donde las necesidades son más acentuadas y requieren enfoques focalizados. Finalmente, abogó por agilizar la habilitación de programas universitarios, especialmente en áreas tecnológicas, y crear un sistema de aseguramiento de calidad para instituciones de educación tecnológica, dada la rápida evolución de estos conocimientos.