Las gafas de sol antiguas a menudo terminan en vertederos debido a sus materiales mixtos, pero pasos simples pueden extender su vida o darles un nuevo uso. Una guía del experto en gafas Craig Anderson describe siete alternativas prácticas a la eliminación. Estos métodos promueven la reparación, la donación y la reutilización creativa para reducir los residuos.
Las gafas de sol representan un desafío para el reciclaje porque combinan metales, plásticos y recubrimientos que las máquinas de clasificación no pueden procesar fácilmente, lo que lleva a residuos en vertederos. A diferencia de los artículos de un solo uso, sus componentes duraderos las hacen ideales para reparación o reinvención, según Craig Anderson, fundador de The Sunglass Fix. La primera solución se dirige a las lentes rayadas reemplazándolas con opciones recortadas con precisión por especialistas, preservando el armazón rico en recursos y evitando el reemplazo completo. Para pares intactos, la donación ofrece un impacto global: organizaciones como Lions Clubs International las recolectan a través de cajas amarillas en bibliotecas, mientras que OneSight entrega gafas a comunidades necesitadas y ReSpectacle empareja gafas con receptores. El mantenimiento DIY aborda problemas menores sin ayuda profesional. Los usuarios pueden apretar tornillos sueltos con un destornillador de precisión, ajustar armazones doblados calentando ligeramente los de plástico, reemplazar almohadillas nasales con alternativas de silicona, limpiar bisagras rígidas con agua jabonosa y lubricante, o pulir plástico oxidado para un aspecto fresco usando un paño de microfibra. Para armazones no utilizables, el upcycling convierte partes en decoración como marcos de espejo o arte mural combinando varios pares. Las lentes sirven para proyectos de manualidades, como colgantes o pendientes, que se extraen fácilmente para joyería. Al aire libre, los brazos resistentes se convierten en marcadores de plantas impermeables cuando se etiquetan con tinta permanente. Si nada más funciona, separa los componentes manualmente: quita las lentes, desmonta el hardware metálico como tornillos y bisagras, consolida los metales en una lata sellada para reciclaje, y envía los armazones de plástico a programas como Terracycle o Banish para procesamiento especializado. Anderson enfatiza el cambio de una mentalidad desechable a una circular, donde reparar artículos como las gafas de sol contribuye a la sostenibilidad. Su trabajo surge del reconocimiento del desperdicio en la industria de las gafas tras dejar el sector de TI.