Nthabiseng y Gregory Mkhize han pasado seis años convirtiendo un campo abandonado en la Escuela Primaria Faranani en Soweto en una granja orgánica certificada llamada Siyoyisile Indlala Community Farm and Projects. La pareja ahora vende productos agrícolas y capacita a otros en métodos sostenibles. Cuentan con una doble certificación orgánica y su objetivo es ampliar los esfuerzos de seguridad alimentaria en el municipio.
Los Mkhize comenzaron el proyecto después de que las cadenas de suministro colapsaran y regresaran a Soweto. Obtuvieron un contrato de arrendamiento de 99 años sobre el terreno de la escuela y reconstruyeron el suelo agotado químicamente utilizando materiales naturales como cartón, huesos y restos de comida. Hoy, la granja produce alcachofas de Jerusalén y otras verduras que se venden a compradores en Johannesburgo.
La operación utiliza un sistema circular donde los excrementos de conejo se convierten en fertilizante y la orina se procesa en bionitrato. Las semillas tradicionales se guardan y se vuelven a plantar. La granja emplea a seis personas de la comunidad y organiza sesiones los sábados para 64 niños, quienes aprenden a cultivar alimentos en casa utilizando sistemas sencillos con botellas.
La ciudad de Johannesburgo reconoció el proyecto con un premio al impacto económico municipal (Township Economic Impact Award) y prometió seis contenedores de transporte para una tienda en el lugar y una instalación de procesamiento. La pareja busca ahora una parcela más grande de 13 hectáreas mientras continúa operando sin financiación externa regular.