Un nuevo análisis señala a las enanas rojas y a las enanas blancas como los mejores lugares para buscar las hipotéticas megaestructuras alienígenas conocidas como esferas de Dyson. La investigación describe firmas infrarrojas distintivas y patrones de luz inusuales que podrían revelar dichas estructuras. Asimismo, destaca que los datos existentes de telescopios ya contienen varios candidatos no confirmados.
Amirnezam Amiri, de la Universidad de Arkansas, examinó cómo un enjambre de Dyson alteraría la apariencia de una estrella en el diagrama de Hertzsprung-Russell. Las estructuras absorberían la luz visible y reemitirían energía como calor infrarrojo, desplazando la temperatura aparente de la estrella anfitriona a niveles tan bajos como 50 kelvin, manteniendo al mismo tiempo su luminosidad inalterada. Las enanas rojas destacan porque su pequeño tamaño permite que un enjambre orbite a distancias de entre 0,05 y 0,3 unidades astronómicas, lo que requiere menos material. Las enanas blancas ofrecen escalas orbitales aún menores, de unos pocos millones de kilómetros, debido a su tamaño compacto. El estudio añade que un enjambre genuino carecería de las firmas de polvo de silicato típicas de las estrellas naturales y podría producir cambios irregulares en el brillo a medida que orbitan sus componentes. Las observaciones del telescopio espacial James Webb y los datos de la misión WISE anterior son adecuados para detectar estas características. En 2024, el Proyecto Hefesto identificó siete estrellas candidatas, cinco de las cuales permanecen bajo revisión después de que una fuera atribuida a un agujero negro de fondo.