El Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU concluyó su reunión anual la semana pasada con recomendaciones urgentes sobre acción climática y derechos territoriales, incluso mientras lucha contra una grave escasez de fondos y dudas sobre su influencia. El encuentro de dos semanas en Nueva York puso de relieve los desafíos continuos para este organismo de 25 años de existencia, que asesora a la ONU y a los Estados miembros sobre cuestiones indígenas. Una nueva evaluación interna subrayó la brecha existente entre sus recomendaciones y su implementación efectiva por parte de los gobiernos.
La presidenta del foro, Aluki Kotierk, quien es inuk de Canadá, cerró la sesión el viernes destacando los impactos inmediatos del cambio climático en los derechos humanos de las comunidades indígenas. Los delegados hicieron un llamado a los Estados miembros para que protejan las tierras indígenas, incluidas las de las tribus no contactadas, y para que dirijan los fondos de los mecanismos climáticos globales directamente a los pueblos afectados. Asimismo, instaron a los gobiernos a considerar los fallos de los tribunales internacionales sobre mitigación climática para 2027 y a tratar el desplazamiento provocado por el clima como una emergencia sanitaria.