El Instituto de Geofísica de la UNAM ha advertido sobre la posibilidad de una súper llamarada solar similar al evento de Carrington de 1859, que podría generar auroras boreales en el Caribe y causar fallas masivas en la tecnología mundial. El investigador Víctor Manuel Velasco Herrera destaca que el ciclo solar 25, en su máximo, aumenta el riesgo de estos fenómenos. Las consecuencias podrían dejar incomunicadas a las sociedades por meses o años.
Investigadores del Instituto de Geofísica de la UNAM han emitido una alerta sobre el riesgo de una súper llamarada solar durante el ciclo solar 25, que se encuentra en su fase máxima. Esta advertencia se basa en la actividad solar actual, similar a la Tormenta de Carrington del 1 de septiembre de 1859, cuando auroras boreales fueron visibles hasta en el Caribe y las redes telegráficas sufrieron fallas graves.
Víctor Manuel Velasco Herrera, experto del instituto, explica que estas explosiones solares liberan radiación y plasma que interactúan con la magnetósfera terrestre. En eventos recientes, auroras se han observado en latitudes medias, como el norte de México, lo que sugiere que podrían extenderse a regiones tropicales. Sin embargo, el mayor peligro radica en los efectos sobre la tecnología: una llamarada extrema podría colapsar internet, teléfonos, satélites y dispositivos inteligentes.
"Si ocurriera una tormenta solar tipo Carrington en estos días nos dejaría incomunicados no por días, sino por meses o años, y toda la información en la ‘nube’ se perdería. Sería análogo a una nueva quema de la biblioteca de Alejandría", advierte Velasco Herrera.
Para mitigar incertidumbres, científicos de la UNAM han digitalizado registros de explosiones solares desde 1937 hasta 2022, en colaboración internacional, y complementado con datos históricos desde 1610. Usando inteligencia artificial, analizan patrones para predecir auroras en latitudes bajas. "El Sol acumuló suficiente energía durante 15 o 20 años para mantener su ciclo actual, por lo que hay indicativos de que aún puede haber auroras boreales", añade el investigador.
Estos esfuerzos proporcionan una serie de tiempo completa sobre la actividad solar, permitiendo una mejor preparación ante posibles tormentas geomagnéticas.