Un virus habitualmente presente en animales marinos ha infectado a humanos en China por primera vez, provocando graves afecciones oculares similares al glaucoma. Los investigadores identificaron el nodavirus de mortalidad encubierta en los 70 pacientes estudiados entre 2022 y 2025. El patógeno, vinculado a la manipulación o consumo de marisco crudo, muestra signos de posible transmisión familiar.
Los casos de uveítis anterior viral por hipertensión ocular persistente (POH-VAU, por sus siglas en inglés), que conlleva inflamación ocular y una presión elevada que daña el nervio óptico, han aumentado en China sin una causa conocida hasta ahora. Un equipo que incluye científicos de la Academia China de Ciencias Pesqueras en Qingdao examinó a 70 pacientes diagnosticados entre enero de 2022 y abril de 2025. Todos dieron positivo en el nodavirus de mortalidad encubierta, un patógeno que infecta a especies marinas como gambas, cangrejos y peces. Los pacientes recibieron medicación para reducir la inflamación, pero alrededor de un tercio necesitó cirugía y uno sufrió una pérdida de visión irreversible. Más de la mitad de los pacientes eran personas que manipulaban animales acuáticos en casa, mientras que el 16 por ciento había consumido marisco crudo o había estado en contacto estrecho con personas de alto riesgo. El análisis epidemiológico reveló casos en pacientes urbanos sin exposición directa pero conectados a través de familiares que manipulaban animales infectados, lo que sugiere una propagación doméstica a través de artículos compartidos. Los investigadores infectaron a ratones, observando daño ocular y transmisión a través de agua compartida. El análisis de 523 animales acuáticos en todo el mundo encontró el virus en 49 especies de distintos continentes. Edward Holmes, de la Universidad de Sídney, calificó de notable el rango de huéspedes del virus, que abarca invertebrados, peces y mamíferos. Señaló que no hay pruebas claras de una propagación sostenida de persona a persona, describiéndolo como algo que no constituye una epidemia, aunque el contagio plantea preocupaciones de bioseguridad.