China convocó al embajador filipino en Pekín el 22 de enero de 2026 para protestar por las declaraciones del portavoz de la Guardia Costera filipina, Jay Tarriela, sobre el Mar de Filipinas Occidental. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino exigió a Manila que 'deshaga rápidamente el impacto negativo' de estas declaraciones. Tarriela respondió que las amenazas no los intimidarían y que la transparencia continuaría.
El 22 de enero de 2026, el Departamento de Asuntos Asiáticos del Ministerio de Asuntos Exteriores de China convocó al embajador filipino Jaime FlorCruz para expresar su descontento por las declaraciones del portavoz de la Guardia Costera filipina, el comodoro Jay Tarriela. El portavoz Guo Jiakun afirmó que Tarriela hizo 'declaraciones inflamatorias, confrontacionales, engañosas y sin fundamento' contra China en cuestiones marítimas en el Mar de Filipinas Occidental. Exigieron que el gobierno filipino controle a Tarriela para evitar tensar aún más las relaciones bilaterales. La convocatoria siguió a una protesta diplomática presentada por la Embajada china en Manila el 16 de enero de 2026, contra la presentación de Tarriela en la De La Salle-College of Saint Benilde. La charla incluía imágenes satíricas del presidente chino Xi Jinping con el texto '¿Por qué China sigue siendo bully?'. La embajada la describió como una 'grave violación de la dignidad política de China' y cuestionó si representaba la política oficial filipina. Tarriela respondió en redes sociales, calificando la presión de la Embajada china como una violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que prohíbe a los diplomáticos extranjeros interferir en los asuntos internos del país anfitrión. 'Al presionar a nuestro propio gobierno por mis expresiones personales y profesionales como portavoz de la PCG sobre el MPS, la Embajada china está incurriendo precisamente en la injerencia que está obligada a evitar', dijo. El Departamento de Asuntos Exteriores afirmó que apoya a los funcionarios en el desempeño de sus deberes en defensa de la soberanía, pero prefiere abordar las diferencias a través de canales diplomáticos en lugar de intercambios públicos. El juez retirado Antonio Carpio sugirió que el DFA convoque rutinariamente al embajador chino tras incidentes marítimos. Mientras tanto, el director de SeaLight, Ray Powell, lo calificó de 'hipocresía diplomática', citando comentarios despectivos de un cónsul chino contra la primera ministra japonesa Sanae Takaichi. El incidente forma parte de la disputa más amplia en el Mar del Sur de China, donde Filipinas ganó el Laudo Arbitral de 2016 que declaró sin base legal las reclamaciones de China. Pekín continúa desplegando buques que acosan a los barcos filipinos en estas aguas ricas en recursos.