La empresa estatal Habanos S.A. anunció la suspensión de la 26ª edición del Festival del Habano, programada del 24 al 27 de febrero, sin fijar una nueva fecha. La decisión se toma en el contexto de la peor crisis energética que ha enfrentado la isla en décadas, con racionamiento severo de combustible y un colapso económico. El anuncio busca preservar los estándares de calidad del evento, según la compañía.
El Festival del Habano, principal escaparate internacional del tabaco premium cubano, fue pospuesto este sábado por Habanos S.A., la entidad que monopoliza su comercialización global. La 26ª edición, prevista para finales de febrero en La Habana, se canceló sin fecha alternativa, citando la necesidad de mantener 'los más altos estándares de calidad y experiencia'.
La isla enfrenta una crisis energética aguda, con interrupciones en el suministro de petróleo proveniente principalmente de Venezuela y México, plantas termoeléctricas obsoletas que operan de manera esporádica y una generación eléctrica insuficiente para la demanda nacional. Factores como la captura de Nicolás Maduro, una orden ejecutiva estadounidense del 29 de enero que amenaza con aranceles a proveedores de combustible a Cuba y la escasez crónica de divisas han acelerado el deterioro económico. Esto ha llevado a reducciones en horas laborales, racionamiento estricto de gasolina y diésel, cierres temporales de hoteles y cancelaciones de vuelos en aeropuertos por falta de combustible.
Un trabajador del sector de servicios alimentarios, que participó en ediciones previas y pidió anonimato, relató a 14ymedio planes frustrados para una fiesta privada en El Morro con efectos de luces en el faro simulando un cigarro gigante. Según esta fuente, el empresario organizador está furioso, y la cancelación no solo se debe a la falta de combustible, sino también al impacto político negativo tras la edición anterior. En aquella, celebrada con una gala en el Capitolio Nacional, imágenes de invitados extranjeros en un entorno lujoso generaron rechazo público en redes sociales, contrastando con apagones prolongados, escasez de alimentos y precariedad generalizada.
Los empleados enfrentaban un dilema: el pago en moneda extranjera era necesario, pero temían protestas o confrontaciones al servir a una élite ajena a las dificultades locales. El festival atrae anualmente a millonarios, distribuidores y aficionados; en la subasta previa, un humidor de la línea Behike se vendió por 4,6 millones de euros, y los siete lotes totalizaron más de 16 millones de euros, destinados supuestamente al sistema de salud pública. A pesar de ventas de tabaco por 827 millones de dólares en 2024, la vida cotidiana en Cuba transcurre entre apagones, faltantes de comida y medicinas, y servicios de salud al borde del colapso. El gobierno atribuye la crisis al embargo estadounidense y el asedio petrolero, aunque persiste la percepción de errores internos y un modelo fallido.