El transporte público en La Habana ha sido paralizado completamente hasta nuevo aviso, según un anuncio reciente. Esta medida se produce en medio de problemas con el combustible y la escasez de autobuses operativos. Algunos residentes, como el autor Eduardo N. Cordoví Hernandez, han notado cierres en terminales locales y dependen de opciones privadas costosas.
Eduardo N. Cordoví Hernandez, en su diario publicado en Havana Times, describe cómo notó un cierre inusual en la entrada del terminal de autobuses en su barrio de Lawton. Al día siguiente, a través de un grupo de WhatsApp que informa sobre el estado del transporte, confirmó que el terminal estaba paralizado. Un anuncio oficial declaró la suspensión total del transporte público en La Habana “hasta nuevo aviso”.
Hernandez menciona que esta paralización se debe a la escasez de autobuses funcionales y problemas de suministro de combustible, lo que agrava las dificultades diarias en la ciudad. A pesar de la suspensión general, algunos reportes indican que ciertas rutas de larga distancia en otros terminales mantienen tres salidas programadas por día, aunque se describe como un esfuerzo significativo.
El autor, quien divide su tiempo entre su casa en Lawton y el centro histórico de La Habana, explica que estas limitaciones lo han llevado a quedarse con su hijo en el barrio de Juanelo durante un recrudecimiento de su enfermedad por chikungunya y el frío reciente. Para regresar a su hogar en el centro histórico, dependió de la ayuda de su hijo para cubrir el alto costo de un viaje en carro privado. Hernandez reflexiona sobre estas incertidumbres cotidianas, evocando la canción “Everything Will Happen” de Matt Monro para expresar resignación ante los cambios.