En una entrada de diario, Verónica Vega describe un viaje en taxi desde Alamar a La Habana y sus pensamientos sobre la estancamiento persistente en la isla, evocando recuerdos del Período Especial de los años 90.
Verónica Vega, en su diario publicado en Havana Times el 18 de marzo de 2026, relata cómo decidió no salir de un 'túnel' metafórico hasta que Cuba cambie, pero 'el cambio nunca llega', a pesar de amenazas o promesas de la administración Trump. Durante un taxi compartido caro de 7 km desde Alamar, al este de La Habana, hasta el túnel bajo la bahía, pensó en ver de cerca el hotel Paseo del Prado, que solo conocía de lejos. Esto le trajo recuerdos de los años 90 en el Período Especial: un espacio vacío convertido en parque improvisado en la esquina del Malecón, donde hacía autostop sintiendo la apertura del mar y el paso de autos desde Vedado y Miramar. Envidaba a quienes vivían frente al Malecón, ignorando entonces la erosión y derrumbes. Recordó viajes gratis en autos de turistas, con aire acondicionado, perfumes y acentos extranjeros que ofrecían un escape temporal de la crisis de combustible generalizada. Observaba cómo los visitantes notaban la pobreza no solo por el embargo estadounidense, sino por el miedo local a delitos como el 'acoso al turismo' o servicios clandestinos. Para ella, el Período Especial reveló la división en dos Cubas: una cómoda para turistas y unos pocos locales, y otra pobre. Hoy, frente al hotel reluciente, ve la Cuba próspera reducida a un haz de luz, mientras la Cuba pobre se expande con apagones, protestas nocturnas a ollas y calles desoladas sin buses. 'Parece un estado de guerra', piensa, regresando deprimida a casa, esperando un cambio que arranque el problema de raíz sin más sufrimiento para los ignorados.