Cuba enfrentará este domingo una jornada de apagones prolongados que impactarán al 59% de su territorio en el horario de mayor consumo energético, según la Unión Eléctrica (UNE). La crisis, agravada desde mediados de 2024, ha alcanzado uno de sus peores momentos con afectaciones superiores al 60%. El presidente Miguel Díaz-Canel atribuyó la escasez de combustible a presiones de Estados Unidos.
La Unión Eléctrica pronosticó para la tarde-noche de este domingo una capacidad de generación de 1,464 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 2,980 MW, lo que genera un déficit de 1,516 MW y una afectación de 1,546 MW. Esto significa que más de la mitad de la isla quedará sin luz simultáneamente durante el pico de consumo.
La crisis energética se ha intensificado desde mediados de 2024. El miércoles 4 de febrero, un colapso parcial dejó sin electricidad a 3.4 millones de personas en cuatro provincias orientales. El presidente Miguel Díaz-Canel confirmó el jueves 5 de febrero que Cuba no recibe petróleo del exterior desde diciembre debido al 'asedio petrolero' del Gobierno de Estados Unidos. Esto incluye el cierre al suministro venezolano tras la caída de Nicolás Maduro hace un mes y aranceles a países que vendan crudo a la isla, declarada una 'amenaza' a la seguridad nacional de EE.UU.
Ante la situación, el gobierno anunció el racionamiento de combustible, priorización del teletrabajo, clases semipresenciales en universidades y suspensión de eventos como la Feria del Libro de La Habana y congresos internacionales. Las causas principales son averías frecuentes en centrales térmicas en mal estado técnico, con décadas de operación, y falta de divisas para importar combustible, según el gobierno.
Seis de las 16 unidades termoeléctricas operativas están fuera de servicio por averías o mantenimientos, incluyendo dos de las tres mayores, que representan alrededor del 40% del mix energético. El número de motores de generación distribuida parados por falta de combustible supera los 1,000 MW. Expertos independientes atribuyen la crisis a una infrafinanciación crónica del sector estatal desde 1959, mientras el gobierno culpa las sanciones estadounidenses de 'asfixia energética'.
Los apagones han contraído la economía más del 15% desde 2020 y han detonado protestas masivas en años recientes.