En Villa Gesell, los mañaneros disfrutan de la playa al amanecer para esquivar las multitudes y los vendedores ambulantes. Ejecutan visitas rápidas, aceptando el viento a cambio de tranquilidad. Esta crónica destaca su astucia en el contraturno costero.
Los mañaneros de Villa Gesell han descubierto la verdadera exclusividad en la playa: llegar cuando las carpas VIP están vacías y la arena libre de invasores. Sin cargar heladeritas pesadas, sin lidiar con 'ekeko playero' ni parlantes Bluetooth, estos estrategas del amanecer realizan una visita quirúrgica. Entran y salen antes de que la multitud ocupe la costa, prefiriendo el viento en la cara como precio por evitar filas en la arena.
La crónica describe cómo esquivan a los vendedores y el riesgo de un pelotazo en la nuca. En un video de Eltrece, se ilustra esta táctica: la playa al alba ofrece un espacio sereno, lejos del bullicio diurno. Esta práctica resalta la búsqueda de momentos auténticos en destinos turísticos populares, donde el timing define la experiencia.