Desde San Clemente hasta Mar del Plata, cientos de trabajadores recorren la arena a pie todos los días para vender churros. Estos vendedores llegan desde el norte del país y se organizan con reglas y jerarquías propias para sobrevivir en la costa.
En la Costa Atlántica argentina, los vendedores de churros enfrentan desafíos diarios para mantener su sustento. Según un reportaje de TN, estos trabajadores, que provienen del norte del país, recorren a pie las playas desde San Clemente hasta Mar del Plata. Cada día, cientos de ellos caminan por la arena, vendiendo sus productos en un entorno competitivo.
La organización entre los vendedores es clave para su supervivencia. Se rigen por reglas y jerarquías establecidas por ellos mismos, lo que les permite coordinar sus esfuerzos y evitar conflictos. Este sistema informal refleja la realidad de muchos trabajadores ambulantes en las zonas turísticas costeras.
El informe destaca cómo estos vendedores adaptan su rutina a las demandas del verano, cuando el flujo de turistas aumenta. Sin embargo, las condiciones precarias subrayan la necesidad de mayor apoyo para estos emprendedores informales.