Elon Musk afirmó en un podcast reciente que los robots humanoides Optimus de Tesla superarán las habilidades de los mejores cirujanos humanos en tres años. Describió estudiar medicina como inútil ante las capacidades en avance de la IA. La predicción destaca el giro de Tesla hacia la robótica en medio de desafíos en las ventas de vehículos eléctricos.
Elon Musk, CEO de Tesla, SpaceX y X, dio de qué hablar durante su aparición en el podcast 'Moonshots' al pronosticar una transformación rápida en la atención sanitaria a través de la inteligencia artificial. Musk declaró que los robots humanoides Optimus de Tesla, diseñados para tareas que requieren destreza e inteligencia, superarán la precisión de los mejores cirujanos humanos en la Tierra en un plazo de tres años. Añadió que estos robots alcanzarán una dominancia aún mayor en la industria sanitaria durante los próximos cuatro a cinco años, reduciendo potencialmente errores por negligencia profesional y escalando procedimientos para cubrir demandas globales, incluidas las de pacientes desatendidos. 'No vayas a la escuela de medicina… Sin sentido', aconsejó Musk de forma contundente al ser preguntado por el valor de la educación médica actual. Él imagina a Optimus realizando cirugías con precisión sobrehumana, situando esta tecnología como un factor decisivo para la accesibilidad y la eficiencia en medicina. Esta osada afirmación encaja con el giro estratégico más amplio de Tesla hacia la IA y la robótica, mientras la compañía afronta una caída del 6,7% en las ventas globales en 2025, el segundo año consecutivo de entregas reducidas. Tesla produjo 1,65 millones de vehículos ese año, pero operó solo al 70% de su capacidad, dejando 700.000 unidades sin usar. Las fábricas en Berlín y Austin funcionaron por debajo de su potencial, con las ventas europeas cayendo un 28% ante una demanda estadounidense más fría y una feroz competencia china. Para abordar las plantas subutilizadas, Musk anunció planes a finales de 2025 para producir robots Optimus en la planta de Fremont de Tesla, con objetivo de un millón de unidades al año y una segunda línea en Austin para 10 millones. A 20.000 dólares, Optimus se promociona para uso doméstico y comercial, aunque los analistas dudan de su viabilidad real sin escalabilidad demostrada. Los expertos advierten de que las aprobaciones regulatorias, cuestiones éticas y ensayos clínicos extensos podrían demorar la hoja de ruta de Musk. Aun así, la IA ya impulsa avances en sanidad, con herramientas como Aidoc que asisten en imágenes diagnósticas y compañías como Recursion Pharmaceuticals que aceleran el descubrimiento de fármacos. La visión de Musk resalta la ambición de Tesla por redefinir su identidad más allá de los vehículos eléctricos, usando la innovación para capear la estagnación del mercado.