La campaña Stop Killing Games presentó su caso ante el Parlamento Europeo y recibió una respuesta favorable por parte de los funcionarios. El vicepresidente del comité, Nils Ušakovs, destacó la preocupación existente sobre los juegos que se vuelven injugables tras su compra debido a la interrupción de sus servicios. Los funcionarios se comprometieron a investigar más a fondo las protecciones al consumidor para los juegos digitales.
La iniciativa Stop Killing Games, cuyo objetivo es evitar que las editoras inutilicen los juegos adquiridos por los consumidores, celebró una audiencia de 45 minutos en el Parlamento Europeo. Ross Scott, fundador de la campaña, explicó que un juego es 'destruido' cuando una editora 'deshabilita permanentemente todas las copias vendidas, de modo que nadie pueda volver a jugarlas'. La petición reunió más de un millón de firmas de ciudadanos europeos bajo el proyecto 'Stop Destroying Games', según informó Eurogamer.net el 17 de abril de 2026. Scott citó ejemplos como Concord, The Crew —que dio origen al movimiento—, Highguard y Anthem, señalando que el 93,5% de los 400 títulos analizados quedaron inhabilitados al finalizar su soporte. Scott enfatizó la falta de protecciones al consumidor, comparando esta práctica con la recuperación de un libro comprado por parte de una editorial o la cancelación abrupta de una póliza de seguro manteniendo el pago. 'Este comportamiento sería escandaloso en otras industrias', afirmó, argumentando que dichos juegos funcionan 'de forma similar a estafas' al no revelar las fechas de finalización, lo que perjudicaría las ventas debido a las expectativas de longevidad. El vicepresidente del comité, Nils Ušakovs, resumió la audiencia de manera positiva: 'Esta iniciativa pone de relieve una preocupación real para millones y, según entendemos por las presentaciones, probablemente cientos de millones de ciudadanos europeos, garantizando que las compras digitales sigan siendo funcionales y que se respeten los derechos del consumidor'. Los presidentes se comprometieron a continuar trabajando en este asunto. El director de la Comisión Europea, Giuseppe Abbamonte, abogado especializado en derechos de autor, prometió revisar las normativas de copyright inadecuadas y presentar sus conclusiones en julio. Scott celebró la búsqueda de soluciones prácticas que permitan a las editoras finalizar el soporte de manera responsable sin necesidad de cambiar sus modelos de negocio.