Cuatro jóvenes cubanos originarios de Ciego de Ávila perdieron la vida en un incendio en un albergue improvisado en Balashikha, al este de Moscú, durante una ola de frío extremo. El fuego se descontroló mientras intentaban calentarse en una casa sin electricidad por deudas de los propietarios. Las autoridades rusas detuvieron a la representante del dueño, y la investigación continúa.
El invierno ruso ha cobrado un alto precio para cuatro migrantes cubanos que buscaban una vida mejor lejos de su isla. En Balashikha, un barrio obrero al este de la capital, un incendio en una dacha convertida en albergue causó la muerte de Yadisley, Arisleidy, Ángel Gabriel y Lisvey, todos menores de 35 años y originarios de Gaspar, en el municipio de Baraguá, Ciego de Ávila.
Estos jóvenes dejaron Cuba hace un año, atraídos por vuelos asequibles y la entrada sin visa, que permite una estancia inicial de tres meses. Sin red de apoyo ni dominio del idioma, pronto se volvieron indocumentados. Inicialmente trabajaron en una fábrica de lácteos en las afueras de Moscú, pero al perder el empleo, se mudaron a Balashikha, un punto de encuentro para cientos de cubanos. Allí compartían el albergue con unos 20 compatriotas en condiciones precarias.
Seis días sin electricidad, con temperaturas de hasta 30 grados bajo cero, los obligaron a improvisar una fogata para calentarse, lo que desencadenó el incendio fatal. Una vecina en Cuba, Dionnys, quien también está en Rusia, los recuerda como personas trabajadoras: “Arisleidy era la maestra de mi hija. Yadisley trabajaba en Agua y Alcantarillado. Los chicos se las arreglaban reparando electrodomésticos o vendiendo refrescos”.
Anayansi, otra cubana en el país, describió las condiciones: “Cinco días sin luz, con ese frío brutal, y trabajando en la nieve. Los caseros no pagan las utilidades y nosotros sufrimos”. Desde 2024, las multas por alquilar a extranjeros irregulares han empeorado la situación, empujando a los migrantes a dachas o habitaciones hacinadas sin protecciones contra incendios.
El 29 de enero de 2025, las autoridades detuvieron a la representante del propietario, quien alquilaba la propiedad a migrantes irregulares desde marzo de 2025 hasta enero de 2026, sin informar sobre normas de seguridad. Casos como el de Alina y Jorge, de Camagüey, ilustran las dificultades: cambios constantes de vivienda, discriminación y abusos. “Emigras por necesidad, para comer y ayudar a la familia, pero pierdes salud y, a veces, la vida”, reflexiona Yenia, una ingeniera cubana en Rusia.
Esta tragedia resalta el limbo legal y social de miles de cubanos en Rusia, donde el invierno transforma la precariedad en peligro mortal.