Al margen de la cumbre de Davos, millonarios estadounidenses piden impuestos más altos, pero sus homólogos franceses guardan silencio pese a reveladoras discusiones privadas. Cécile Duflot, de Oxfam Francia, consultó a ocho o nueve multimillonarios franceses sobre el impuesto Zucman, y varios de los que se hicieron a sí mismos no se oponen, aunque ninguno lo expresa públicamente.
La cumbre de Davos arranca este lunes 19 de enero, acompañada cada año de una iniciativa de unos 400 «millonarios patrióticos», mayoritariamente estadounidenses. En una carta conjunta, alertan de los peligros del aumento de las desigualdades desde los años 80 para la democracia. «Cuando incluso millonarios como nosotros reconocen que la riqueza extrema sale cara al resto, no cabe duda de que la sociedad está peligrosamente al borde del abismo», escriben. Entre los firmantes figuran Abigail Disney, heredera del imperio Disney, Morris Pearl, exejecutivo de BlackRock, y el músico Brian Eno. En Francia, el contraste es llamativo. Durante el debate sobre el impuesto Zucman —un impuesto sobre el patrimonio del 2 % anual a centimillonarios y multimillonarios—, Cécile Duflot, directora de Oxfam Francia y exministra, se entrevistó con ocho o nueve multimillonarios para conocer sus opiniones. Resultado: no todos rechazan una fiscalidad adicional, sobre todo los que han construido su fortuna por sí mismos. Estos self-made, que han conocido la vida antes de la riqueza, entienden la necesidad de justicia fiscal. Sin embargo, ninguno acepta expresarse públicamente. «No quieren problemas», resume la Sra. Duflot. Esta discreción evidencia la reticencia a implicarse abiertamente, incluso ante propuestas que ven como justas en privado. La iniciativa internacional pone de relieve un llamamiento global por una fiscalidad más equitativa, mientras Francia observa desde la barrera.