Durante una reciente visita al Zoológico de la Avenida 26 en La Habana, la fotógrafa Irina Pino observó una notable disminución en la población de animales, con varias especies ausentes. Aunque los jardines permanecen bien cuidados, la falta de ciertos animales resalta desafíos en el mantenimiento del lugar. El zoológico, inaugurado en 1948, continúa operando de martes a domingo.
El Zoológico de la Avenida 26 en La Habana, inaugurado en 1948 y remodelado a lo largo de los años, es un espacio donde los animales permanecen enjaulados, una práctica que Irina Pino considera cruel y que separa a las especies de su hábitat natural. Pino, quien visitó el lugar hace unos días, reportó que muchas especies han disminuido drásticamente. No se vio al hipopótamo, que posiblemente haya fallecido, ni a las aves exóticas. Los pequeños monos que habitaban las casas de piedra alrededor del lago artificial también han desaparecido.
Sin embargo, algunos animales persisten: hienas, flamencos, un tigre, una familia de tres leones y pecaríes. Solo quedan unos pocos ciervos y otros animales pequeños. Los senderos y jardines lucen cuidados y limpios, con vegetación y frescura predominantes. Hay una cafetería, aunque Pino no entró, y en el área de equipos de diversión opera un puesto privado de snacks, mientras que los demás están cerrados.
Pino destacó innovaciones locales: un pequeño tren y otros dispositivos fabricados por trabajadores privados con chatarra metálica, lo que le permitió revivir recuerdos de infancia al montar en él. El tren principal del zoológico, que recorre el interior, está fuera de servicio desde hace meses, y aunque los trabajadores pidieron repararlo, la administración lo rechazó.
El zoológico abre de martes a domingo, de 9 de la mañana a 4 de la tarde, invitando a la observación en sus hermosos caminos.