Delegados en una reunión de las Naciones Unidas destacaron las presiones ambientales que ejercen los centros de datos de hiperescala que alimentan la inteligencia artificial en tierras indígenas.
Durante un panel en el segundo día del Mecanismo de Expertos de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, delegados indígenas solicitaron políticas que garanticen el consentimiento libre, previo e informado para los proyectos de centros de datos.
Maren Storslett, miembro del Parlamento Sami en Noruega, señaló que los grandes centros de datos ya ejercen una inmensa presión sobre los territorios en Sápmi. Afirmó que los debates sobre prioridades y límites deben incluir las voces indígenas.
Aluki Kotierk, presidenta del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU, señaló las enormes demandas de energía, agua y minerales de estas instalaciones, recursos que a menudo se extraen de tierras indígenas sin una participación significativa.
Entre los ejemplos citados se encuentran la suspensión en 2024 de un centro de datos de Google en Santiago de Chile, y una queja del pueblo Anacé en Brasil sobre una propuesta de instalación de TikTok. En Tulsa, Oklahoma, un proyecto de Meta provocó una moratoria del concejo municipal en marzo.
Algunas comunidades están explorando posibles beneficios, como la participación de la Primera Nación Woodland Cree en una instalación planificada de 650 megavatios en Alberta.