Nuevas simulaciones sugieren que el intenso campo magnético inicial de Júpiter creó una zona segura que permitió la supervivencia de varias lunas gigantes, mientras que el campo más débil de Saturno hizo que solo conservara a Titán.
Investigadores de la Universidad de Kioto y de instituciones colaboradoras en China modelaron los jóvenes gigantes gaseosos y sus discos circunplanetarios. El trabajo demuestra que Júpiter formó una cavidad magnetosférica que atrapó y preservó a Ío, Europa y Ganímedes a medida que migraban hacia el interior.
Saturno carecía de una cavidad comparable debido a que su campo magnético era más débil. Las lunas que migraban a través de su disco se perdieron, dejando a Titán como la única gran superviviente.
El equipo utilizó simulaciones numéricas del interior planetario, la evolución térmica y la dinámica orbital de N-cuerpos. El autor principal, Yuri I. Fujii, señaló que los múltiples sistemas de satélites cercanos a nosotros proporcionan datos detallados para probar las teorías de formación.
Los hallazgos, publicados en Nature Astronomy, predicen que los gigantes gaseosos del tamaño de Júpiter o mayores deberían albergar habitualmente sistemas compactos con múltiples lunas, mientras que los mundos del tamaño de Saturno suelen conservar solo una o dos.