El presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció el 12 de marzo de 2026 la exención de impuestos federales sobre el diésel para evitar alzas de precios en medio de las tensiones en Oriente Medio que involucran a Irán, Estados Unidos e Israel. La medida, que cuesta alrededor de 30 mil millones de reales, será financiada con un nuevo impuesto a las exportaciones de petróleo. Los expertos ven la iniciativa como razonable a corto plazo, aunque tiene implicaciones electorales.
En respuesta a las crecientes tensiones en Oriente Medio, incluida la guerra que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel, el gobierno brasileño ha introducido medidas de emergencia para estabilizar los precios de los combustibles. El 12 de marzo de 2026, el presidente Lula anunció la eliminación de los impuestos federales sobre el diésel, que representan un promedio del 5,2 % del precio final del combustible, según datos de Petrobras. Esta decisión busca amortiguar el impacto en la cadena logística del país, evitando el traslado de costos al flete, los alimentos y otros bienes. La iniciativa costará aproximadamente 30 mil millones de reales, incluyendo una exención fiscal estimada en 22 mil millones de reales y subsidios adicionales de hasta 10 mil millones de reales, con base en las ventas de diésel de 2025. Para compensar esta pérdida de ingresos, el gobierno impondrá un impuesto del 12 % a las exportaciones de petróleo, que sumaron 44,7 mil millones de dólares el año pasado, según la Agencia Nacional del Petróleo (ANP). Petrobras, que maneja más del 50 % de estas exportaciones (25,6 mil millones de dólares), y otras empresas del sector asumirán parte del costo. El columnista de Folha de S.Paulo Vinicius Torres Freire argumenta que la medida tiene sentido a corto plazo, por un año o menos, para evitar un aumento «salvaje» en el precio del diésel que podría impulsar la inflación y las tasas de interés. Señala similitudes con acciones de la Unión Europea y países asiáticos, pero advierte sobre distorsiones si se prolonga. A principios de marzo de 2026, los precios promedio de diésel y gasolina se mantenían estables, según la ANP, aunque se anticipan ajustes de precios por parte de Petrobras. La medida también tiene un tinte electoral, similar a las maniobras de Jair Bolsonaro en 2022, pero la actual administración compensa la falta de ingresos, a diferencia de la anterior. El presidente afirmó que no habrá interferencia en la fijación de precios de Petrobras, priorizando la estabilidad económica en medio de la incertidumbre en el mercado global del petróleo.