En el siglo XIX, las canteras de San Lázaro en La Habana servían como sitio de trabajos forzados para prisioneros políticos bajo el régimen colonial español. Allí fue enviado el joven José Martí por una carta considerada una amenaza de muerte. Hoy, el lugar alberga un museo que preserva objetos y documentos relacionados con su vida.
Durante el siglo XIX, bajo el dominio colonial español, las canteras de San Lázaro en La Habana eran un lugar donde los prisioneros políticos cumplían penas de trabajos forzados. José Martí, con solo 16 años, fue condenado a seis años de sentencia en este sitio por una carta firmada por él y encontrada en la casa de su amigo Fermín Valdés Domínguez. La misiva se interpretó como una amenaza de muerte contra Carlos de Castro, un estudiante que se había unido al Cuerpo de Voluntarios del ejército español, a quien Martí y Domínguez llamaban traidor.
El museo, ubicado en la calle Príncipe entre Hospital y Espada, conserva documentos sobre la vida y obra de Martí, fotografías familiares, fragmentos de cartas dirigidas a su madre, su hijo, amigos y su maestro Rafael María de Mendive. Entre los objetos personales se encuentran su ropa de prisionero y fragmentos de la cadena que le fue colocada. Destacan también la mesa y la silla que usó durante su estancia en Estados Unidos.
Artistas visuales cubanos han recreado la figura de José Martí en diversos estilos estéticos. Una fotografía impactante muestra a Martí a los 16 años, de apariencia delgada y frágil, con una cadena en la cintura y una shackle en el tobillo. A pesar de su juventud, ya era maduro y responsable; sin embargo, su salud se vio afectada, quedando con secuelas como conjuntivitis por el polvo de la cantera, aunque su espíritu se elevó por la experiencia.
Tras su deportación a España, Martí escribió 'La prisión política en Cuba', un texto que denuncia los horrores sufridos por sus compañeros en ese régimen penitenciario, sufriendo más por el dolor ajeno que por el propio. Como curiosidad, un fragmento de carta a su madre Leonor Pérez está grabado en una estatua exterior: “Mírame, madre, y por amor no llores. Si un esclavo a mi edad y mis doctrinas, llené de espinas tu corazón mártir, piensa que entre espinas nacen las flores.” — José Martí.
Lo que fue una cantera de sufrimiento ahora es un jardín con hermosos senderos; las piedras portan el significado de la libertad. El aire puro de Martí aún nos penetra en la actualidad, cuando más lo necesitamos.