En una entrada de diario personal, la escritora cubana Lien Estrada reflexiona sobre la desaparición en el mar del padre de su primo al intentar llegar a Estados Unidos y lo que significa tener una patria bajo opresión. Argumenta que ninguna tierra vale la pena bajo la esclavitud.
Lien Estrada, en su diario publicado en Havana Times el 25 de febrero de 2026, comparte una historia familiar marcada por la tragedia. El padre de su primo menor, Rogoberto Verdecia, desapareció en el mar el día del nacimiento del niño, mientras intentaba llegar a Florida en un bote pequeño. Según Estrada, había ocho botes atados entre sí con cuerdas, pero los dos últimos se soltaron, el suyo y el de un amigo. La noticia se transmitió por Radio Martí, donde se leía la lista de cubanos llegados vivos y los desaparecidos.
La familia del norte envía regularmente zapatos para el primo, y en la isla lo miman por sus méritos personales. Estrada vincula esta historia con otros incidentes, como el remolcador 13 de Marzo y numerosos intentos en balsas para cruzar el estrecho. Esto, dice, convierte a Cuba en un caso lamentable debido a eventos pasados y presentes.
Cuando un amigo le preguntó qué significa patria para ella, Estrada respondió: “El lugar donde uno nace, y que me ofrece la oportunidad de vivir y de cumplirme como ser humano”. Concluye que sin esa posibilidad, no puede llamar patria a esa tierra, y muchos cubanos buscan otras en otros continentes para existir. Cita a José Martí: “Sin patria, pero sin amo”. Martí luchó por una patria que no conocía, habiendo dejado la isla a los 16 años.
Estrada está convencida de que bajo esclavitud ninguna tierra es buena, ni propia ni extranjera. Millones de cubanos han emigrado o desean hacerlo, lo que ella ve como evidencia de un lugar asfixiante. Contrasta con Alemania, donde el 95% de la población viaja libremente y regresa. Cita a Charles Bukowski: “Es una hazaña solo ponerse la ropa interior al levantarse cada mañana”. Bajo yugo eterno, dice, es difícil incluso despertar y trabajar.