Un video viral de un bautizo infantil se ha difundido ampliamente, donde un niño respondió al sacerdote que quería ser Messi en lugar de cristiano. Esta anécdota inocente provocó risas, pero llevó a la escritora Lien Estrada a reflexionar sobre las limitaciones a la expresión individual en la sociedad cubana.
El incidente ocurrió durante un bautizo, cuando el sacerdote preguntó al niño si quería ser cristiano. En respuesta, el pequeño dijo: “Quiero ser Messi”, refiriéndose al famoso futbolista argentino Lionel Messi. La declaración provocó risas entre los presentes, el sacerdote y los espectadores en línea, según relata Lien Estrada en su diario publicado en Havana Times el 28 de enero de 2026.
Estrada, al ver el video, expresó: “Yo también quiero ser Messi”. Sin embargo, lamentó que en el contexto cubano, tal deseo podría no ser recibido con humor, sino con posible castigo. En la Cuba socialista, argumenta, el bien común prevalece sobre el individuo, y expresar deseos personales no es bien visto. Las estructuras mentales deben estar definidas, con la política permeando todos los aspectos de la vida, desde la amistad hasta la familia.
La autora describe cómo las personas nacen para cumplir con el deber social, sin cuestionar. En generaciones pasadas, la disidencia se respondía con llamados a derrocar a Fidel Castro o abandonar el país. Hoy, muchos optan por emigrar, celebrando el éxito de quienes logran salir, mientras lamentan a los que perecen en el intento, como en mares o jungles.
Vivir sin libertad para decidir quién ser es extremadamente difícil, señala Estrada, llevando a algunos al suicidio. No obstante, la historia no es inmutable: cambios han ocurrido, como permitir la venta de casas y autos, o abrir pequeños negocios como snack bars, antes ilegales. Estrada sueña con una sociedad más flexible, donde se puedan formar partidos políticos múltiples o publicar revistas feministas independientes, sin temor. En tal mundo, responder “Quiero ser Messi” no ofendería, reconociendo que el deseo ajeno, respetuoso, no es amenaza.
Estos cambios, aunque no siempre como se desea, son posibles, concluye la escritora, para quienes se quedan, emigran o buscan transformación.