Lien Estrada, en su diario personal, describe su agotamiento emocional en la Cuba comunista, comparándola con un campo de concentración caribeño. Busca inspiración en documentales de la Segunda Guerra Mundial y literatura bélica para desarrollar estrategias de supervivencia diaria. Expresa frustración por las restricciones de internet y anhela un cambio que alivie las penurias actuales.
Lien Estrada, escritora cubana, comparte en Havana Times sus reflexiones al aproximarse a los cincuenta años en un contexto de dificultades crecientes. Se siente desgastada y triste, pero busca elevar su ánimo recordando sobrevivientes de campos de concentración nazis. 'Si hubo personas que sobrevivieron a esos campos de concentración nazis, significa que yo puedo sobrevivir a mi campo de concentración comunista caribeño', escribe.
Estrada consume vorazmente documentales y películas sobre la Segunda Guerra Mundial, disponibles en los 'bancos de películas' cubanos. También lee 'Company K' de William March, una novela sobre la Primera Guerra Mundial que le genera gratitud y un compromiso con la paz. Escucha a alguien cercano desear la llegada de 'los yanquis' para acabar con los apagones y llenar las tiendas de comida a precios accesibles, reflejando un anhelo general por salvadores externos, sean chinos, rusos o incluso extraterrestres.
Ante la impotencia, planea estrategias de supervivencia inspiradas en condiciones bélicas: '¿Cómo sobrevives en trincheras pantanosas sin comida? ¿Cómo funcionas con hambre, miedo y terror?'. Lamenta las restricciones en su 'internet de palo', controlado por el Partido Comunista, y evita redes nacionales, Google y Facebook por temor a la vigilancia. Sin amigos militares, opta por literatura como 'A solas con el enemigo' de Yury Dold-Mikhailik para lidiar con el sistema opresivo. Estrada espera que el comunismo termine pronto, quizás este año.