La escasez de combustible en Cuba se ha agudizado debido al corte en los envíos de petróleo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro por tropas estadounidenses, afectando incluso el recarga de encendedores. En La Habana, solo unas pocas estaciones operan, mientras que las colas digitales para obtener combustible pueden tardar meses. Esta crisis paraliza negocios, transporte y vida cotidiana en la isla.
La captura de Nicolás Maduro por tropas estadounidenses ha interrumpido los envíos de petróleo venezolano a Cuba, exacerbando una escasez de combustible que ya era crítica. En Holguín, Genaro, un reparador de encendedores desechables, cobra 100 pesos por recarga, pero su negocio se reduce drásticamente porque el gas se ha encarecido. "Ahora es más barato comprar uno nuevo que repararlo", dice, mientras el cilindro de gas doméstico cuesta 50.000 pesos (más de 100 dólares) en el mercado informal, con suministros estatales suspendidos desde hace semanas.
En La Habana, el sábado solo 11 estaciones en distritos orientales ofrecían servicio, con 10 sin combustible; en el occidente, siete cerraron el viernes. La aplicación Ticket requiere registro con cédula, placa vehicular y datos de licencia, pero las confirmaciones tardan dos o tres meses, y a menudo solo hay gasolina de bajo octanaje. Estaciones como G y 25 en El Vedado y La Rampa amanecieron sin combustible, mientras Tangana y L y 17 operaban parcialmente.
Conversaciones en las estaciones giran en torno a la política internacional: declaraciones de Marco Rubio sobre "cambio o colapso" para La Habana, y un mensaje de Donald Trump en Truth Social advirtiendo que no habrá más petróleo ni dinero para Cuba. Un motociclista comentó: "La situación está apretada, nunca la había visto tan mala", refiriéndose a la necesidad de combustible para generadores durante apagones. Negocios como el de hermanos Karel y Omar en Cerro han paralizado mudanzas por falta de gasolina para su camión. Rafael, un empresario español, reportó frustración al no encontrar combustible en Playa, donde empleados dijeron no saber cuándo llegaría. Un trabajador resumió: "Maduro nos abandonó". Esta dependencia energética convierte temblores en Caracas en terremotos en La Habana, amenazando con extender la escasez indefinidamente.