Un nuevo artículo científico publicado en la revista Science estima que las redes subterráneas de hongos micorrícicos arbusculares se extienden a lo largo de 110 mil billones de kilómetros en todo el mundo. Estas redes, que se asocian con casi tres cuartas partes de las especies vegetales, transportan alrededor de 4 mil millones de toneladas métricas de carbono cada año.
Los investigadores utilizaron modelos de aprendizaje automático entrenados con miles de muestras de suelo para crear mapas globales de los hongos. Las redes ayudan a las plantas a absorber agua y nutrientes a cambio de carbono extraído de la atmósfera.
Los pastizales albergan el 40 por ciento de la biomasa arbuscular global prevista, mientras que las áreas agrícolas a gran escala muestran densidades un 50 por ciento menores. Solo el 5 por ciento de los puntos críticos de biodiversidad fúngica se encuentran dentro de zonas protegidas.
Toby Kiers, directora ejecutiva de la Society for the Protection of Underground Networks y coautora del artículo, señaló que los mapas permiten a los científicos identificar dónde se concentran los hongos y dónde enfrentan amenazas. La ecóloga Smriti Pehim Limbu destacó que proteger estas redes podría ayudar a capturar más dióxido de carbono en los suelos.